¡Ajá! Si el ambiente ya estaba caliente, ahora la cosa se puso como mediodía en pleno mercado de Bazurto. Apenas vieron que a Iván Cepeda le aplicaron la «cláusula de exclusión» y que el «Frente por la Vida» tiene el sello de aprobación del CNE, empezó el desfile de las caras conocidas. Esos que ayer juraban amor eterno al petrismo de pura cepa, hoy andan por ahí preguntando: «¿Oye, y Roy dónde es que está despachando?».
Aquí no hay ideología que valga cuando el hambre de aval y de poder aprieta, ¡qué va! Mire usted cómo se está moviendo este ajedrez de «oportunidades»:
Los que ya están haciendo fila en la ventanilla de Roy:
- Los «Viudos de Poder» del Partido de la U: Hay una mano de congresistas y exalcaldes que saben que la U está más mansa que un perrito faldero. Al ver a Roy —su antiguo jefe— con el aval en la mano, ya están mandando razones para ver si caben en ese sancocho. Dicen que son «progresistas de centro», pero uno sabe que lo que quieren es asegurar la tajada de presupuesto.
- El «Pinturismo» en pleno: Como Daniel Quintero entró con su combo de Independientes, sus alfiles en Antioquia y Bogotá ya andan diciendo que la consulta del 8 de marzo es la «verdadera opción de cambio». Están tratando de convencer a la gente de que Cepeda es el pasado y que ellos son el «futuro tecnológico». ¡Hágame el bendito favor!
- Los «Tibios» que no quieren quedar por fuera: Sectores del Partido Verde que no se hallan con el petrismo radical de Bolívar, pero que tampoco quieren oler a derecha, están viendo en Roy el «puente» perfecto. Esos son los que dicen: «Ni muy muy, ni tan tan», pero siempre terminan donde calienta el sol.
¿Y qué dice la Registraduría?
Mientras tanto, la Registraduría ya está imprimiendo tarjetones y el CNE se lava las manos como Pilatos. La jugada es clara: vaciar de contenido al Pacto Histórico para que la consulta del 8 de marzo sea el gran «show electoral» del semestre. Si Roy y Quintero logran arrastrar a estos «náufragos», la votación podría ser lo suficientemente alta como para que el 9 de marzo salgan a decir: «Nosotros somos los jefes de la izquierda ahora».
¡Pobre Gustavo Bolívar! Allá se quedó gritando en el desierto, pidiendo boicot, mientras el resto está buscando la foto con el «camaleón» para ver si les toca algo de la mermelada que viene en camino. Esto no es política, ¡esto es un «pague uno y lleve tres» de avales!
¿Será que Roy logra convencer a la «tía política» de que él es el verdadero heredero del cambio, o el pueblo le va a cobrar el haber pasado por tantos partidos como si fueran estaciones de Transmilenio?
