POLÍTICA

MILAGROS DE LA CAMPAÑA PRESIDENCIAL: POSEÍDAS POR EL ESPÍRITU OBRERO AHORA DEFIENDEN EL «SUPER MÍNIMO»

// TRANSMISIÓN: 18.02.2026 // AGENTE: EL BRAYAN AUGUSTO

¡Eche, no me jodan! En este país de Macondo la realidad siempre nos termina pegando una cachetada con guante de payaso. Cójanse duro de las sillas porque la vaina que acaba de pasar es de no creer.

Resulta que los magistrados del Consejo de Estado, allá en sus oficinas refrigeradas de Bogotá, decidieron suspender el decreto con el que el presidente Gustavo Petro había fijado el aumento del salario mínimo en 23,7%, quedando en dos millones de pesos.

Y justo cuando uno pensaba que la oposición iba a sacar los voladores y a prender la fiesta por haberle ganado un pulso jurídico al Gobierno, se les volteó la torta.

Las primeras en salir corriendo, con el grito en el cielo y rogándole a los empresarios que por favorcito no le bajen el sueldo a la gente, fueron nada más y nada menos que las flamantes candidatas presidenciales Vicky Dávila y Paloma Valencia. ¡Habrase visto semejante descaro!

Para entender esta novela hay que tener buena memoria, mi llave. Hace nada, cuando Petro firmó ese decreto, estas mismas señoras andaban desatadas.

Desde las portadas de revistas, los micrófonos y las curules del Senado, acribillaron la medida diciendo que eso iba a ser una desbandada de puestos de trabajo, que las empresas iban a quebrar en dominó y que la economía colombiana se iba a ir por el caño.

Pintaban a Petro como el mismísimo demonio de la inflación. Pero claro, como ahora estamos en pleno frenesí electoral y andan buscando votos hasta debajo de las piedras, se dieron cuenta de que salir a celebrar que al trabajador raso le van a mochar el sueldo es un suicidio político de talla mundial.

Con razón ahora les bajó el espíritu de la solidaridad obrera y andan de íntimas de la clase trabajadora, mandándole razones a los cacaos empresariales para que mantengan el alza de sus propios bolsillos. Politiquería barata y de la más fina, compa.

Lo que no dicen estas «salvadoras» de última hora es que jugar con las expectativas de la gente es jugar con candela. Según el DANE, en este país tenemos a un 56% de la población reventándose el lomo en la informalidad, vendiendo tintos o manejando moto bajo este sol inclemente de Barranquilla.

Para ese grupo, las peleas del Consejo de Estado son noticias de otro planeta. Pero para ese otro porcentaje que sí depende del salario mínimo legal para pagar el arriendo y el mercado que cada día está más caro, esta incertidumbre es una tortura.

Resulta supremamente irónico, y hasta cómico si no fuera tan triste, ver a Vicky y a Paloma rogando para que se mantenga en pie la misma política económica que hace unos meses calificaban de desastre nacional. Es increíble cómo la urgencia de llegar a la Casa de Nariño les acomodó el discurso y les quitó el miedo a la supuesta hecatombe laboral.

📂 ARCHIVO DEL ESCÁNDALO

🔥 NIVEL DE ESCÁNDALO: 2/10
"ELLAS SOLITAS SE DAN DIENTE Y SE JUNTAN"
🤡 LOS IMPLICADOS:
VICKY PALOMA